Diablo 4 es la última entrega de la legendaria serie de acción-RPG de Blizzard, combinando la atmósfera gótica oscura de Diablo 2 con el pulido moderno de los ARPG. Te sumerges en Santuario para abrirte paso entre hordas de demonios en ese satisfactorio ciclo de juego impulsado por botín: mata monstruos, consigue mejor equipo, enfrenta contenido más difícil. Lo que mantiene a los jugadores enganchados es el modelo estacional con mecánicas frescas cada pocos meses, además de los profundos sistemas de endgame como Mazmorras Pesadilla y jefes mundiales que exigen optimización.
El estado actual del juego es sólido, con la expansión Vessel of Hatred en el horizonte que promete una nueva clase y región. Pero, sinceramente, la verdadera rutina comienza cuando intentas perfeccionar tu build para superar contenido de alto nivel; ahí es donde la gestión inteligente de recursos se vuelve crucial.

